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Vivir los valores

Como empresa dirigida familiarmente, LGT está comprometido con los valores que viven nuestros accionistas, la Casa Principesca de Liechtenstein, desde hace siglos.

Valores y virtudes clásicos como la fiabilidad, el respeto y la integridad están firmemente establecidos en nuestra cultura de empresa. El pensamiento y la acción a largo plazo constituyen el fundamento de nuestra filosofía de empresa.

Queremos responder a las diferentes necesidades de nuestros clientes ofreciendo un asesoramiento individual y personalizado. Nuestros asesores trabajan de forma proactiva y conscientes de su responsabilidad, a fin de encontrar soluciones rentables para nuestros clientes.

Estamos convencidos de que solo se pueden alcanzar el éxito económico duradero y el bienestar, si se tienen en cuenta los intereses de nuestros empleados, de las comunidades locales, de la sociedad en su totalidad y de otros grupos.

No contemplamos la riqueza como un fin en sí misma, sino también como un medio para crear valor añadido social y cultural. Por eso nos comprometemos con la sostenibilidad y la mejora de las condiciones de vida de personas desfavorecidas y permitimos también a nuestros clientes participar en este compromiso.

Buscamos el éxito común a largo plazo y, para ello:

  • creamos, mantenemos y multiplicamos valores permanentes para nuestros clientes, nuestra empresa, nosotros mismos y la sociedad;
  • encontramos un equilibrio lógico entre objetivos a corto y a largo plazo, y no vivimos de la sustancia de la empresa;
  • construimos relaciones duraderas con nuestros clientes, colegas y otros grupos interesados importantes;
  • asumimos riesgos cuidadosamente evaluados y damos prioridad a la estabilidad y la calidad por encima del éxito de corta duración.

El Príncipe Gundakar de Liechtenstein, ya en el siglo XVII, definió claras instrucciones de actuación para sus funcionarios, administradores y empleados.

Actualmente, el Código de Conducta de LGT es el marco vinculante para nuestras acciones.